Si es que muchas veces somos tan idiotas que nos preocupamos por la mas mínima tontería.Una pequeña discusión con algún amigo,con la pareja,que si al niño le quedó una en el cole o que si el fregadero no traga.Otras veces pueden ser cosas mas importantes,como el trabajo o el puto dinero.Y todavía peor.Las veces que parece que va todo mas o menos bien,ya nos ocupamos nosotros de buscar algo para quejarnos o mejor,buscarlo en los demás.Pues todas esas veces que nos comemos la cabeza por esas cosas,nos estamos olvidando de los mas importante que tenemos y que muchas veces no sabemos aprovecharlo ni apreciarlo a menos que te toque de cerca.La Vida y la Salud.Por eso,los amigos de la "Fundación Carreras",además de ayudar a miles de personas,también se encargan de recordarnos que si,que podemos tener problemas,pero también nos recuerdan lo mas importante que tenemos y que debemos disfrutar.Hazles caso.
Virginia, Yolanda y Victor tienen 32, 24 y 57 años respectivamente. A primera vista nada tienen en común pero resulta que comparten una misma historia. Hace 2 años los tres padecían una enfermedad hematológica maligna: Virginia tuvo leucemia y Yolanda y Victor un linfoma.
Les hemos propuesto un reto: salir a la calle y compartir que a pesar de laépoca difícil que estamos viviendo, es mejor sonreír porque la vida es el mejor regalo que tenemos. Las personas que se han cruzado con ellos no sabían quiénes eran, sólo recibieron un papel que les llegó al corazón.
"Haz deporte", dicen."Camina,te sentará bien"...Eso está muy bien si lo haces en un entorno adecuado;un camino entre árboles o hierba,sin coches cerca,a ser posible llano o algo así.Ahora,si vas a caminar por la ciudad,que sea solo para ver escaparates.Te lo aconsejo.
¿Puede una diosa del pop complementarse musicalmente con un rey de la guitarra del hard rock?. Fergie, de "Black eyed peas" y el gran Slash, ex-"Guns N' Roses" lo demuestran.Y como.
Cogí el revolver que tengo escondido en mi armario y salí de casa con las ideas muy claras.. La esperé cerca del edificio al que solía ir y esperé. Al poco tiempo, como ya sabía que ocurriría, apareció, pulsó el botón de siempre y entró. Esperé unos veinte minutos y aprovechando la entrada de un vecino, entré en el edificio. Le pagué un buen dinero al portero para que me dijera el piso donde se encontraban, ya que a la distancia desde la cual yo vigilaba no podía verlo. Si imaginara siquiera lo que iba a hacer, seguramente no me lo hubiera dicho. Mientras subía en el ascensor, iba comprobando que el revolver estuviera correctamente cargado y a punto para hacer su trabajo. Cuando el ascensor llegó a su destino, salí y me coloqué, con el arma ya en la mano, delante de la puerta que el conserje me había indicado. Tomé aire profundamente un par veces antes de darle una patada para abrirla de golpe. Nada mas entrar, primero lo busqué a él. Estaba de pie cerca de un armario abierto lleno de utensilios o herramientas que no pude ni me importaba distinguir. Le disparé tres balas en el pecho como si fuera algo que hacía todos los días, tan fríamente que hasta yo por unos instantes quedé sorprendido. Después la busqué a ella.
El otro día bajé con el colegio al desfile que hacían por Avilés con otras escuelas, todos disfrazados y con charangas y esas cosas.Salían del ayuntamiento y terminaba en el pabellón del Quirinal. No estuvo mal, aunque sí fue decepcionante que en el pabellón no hubiera ningún tipo de fiesta preparada para los guajes, con lo que estuvimos allí hora y media sin hacer nada mientras la fiesta estaba en la plaza del ayuntamiento.Al menos hizo buen tiempo para pasear y hacer unas fotos.Tengo muchas,pero solo voy a dejar estas como una pequeña muestra.
Pagué al detective por su trabajo y lo despedí. Tenía suficiente información para encargarme del tema yo mismo a partir de este momento. Conocía bien sus horarios y un día, empecé a seguirla. Apenas llevaba un par de días con mi labor de seguimiento cuandoocurrió. Salía del trabajo, un famoso bufete de abogados en el centro de la ciudad, que solía ocuparse de los asuntos más difíciles del país y…bueno, a quién le importa. Empezó a caminar por la ciudad y yo la seguí. En pocos minutos llegó a un edificio de pisos muy alto y con aspecto moderno. Tocó en uno de los muchos botones que había al lado de la puerta y entró. Me quedé fuera esperando que saliera y lo hizo una hora y media después, pero acompañada de un hombre alto, con un abrigo largo de color negro y llevaba en la mano un pequeño maletín de piel marrón. Se abrazaron para despedirse, pero no se besaron. Tomó un taxi y se fue a casa, ya que cuando llegué yo pocos minutos después, ella ya estaba allí. La seguí vigilando y muy pronto tuve claro la rutina que seguía. Salía del bufete, caminaba hasta ese edificio y en más o menos un par de horas salía con el hombre del maletín, se subía a un taxi y se iba a casa. Hacía eso mismo cuatro veces a la semana. Yo ya tenía claro que tenía una aventura y que aquel hombre, según mi informador, podría ser también un asesino a sueldo que además de tirarse a mi mujer, entre los dos estarían planeando librarse de mí definitivamente y llevarse también mi dinero. La decisión estaba tomada. Lo iba a hacer.